El alperovichismo edificó su campaña proselitista sobre una premisa simple. Sólo hay futuro para Tucumán si el gobernador es reelecto. Sin él, no hay progreso posible. Yo o el caos, sería la conclusión lógica del principio político que la Casa de Gobierno puso en circulación.

El supuesto estratégico que subyace en este razonamiento es que el kirchnerismo puro y duro retendrá el timón de la Casa Rosada en 2011. El continuismo en la función asegura la conexión ideal. Ambas hipótesis están sujetas a los avatares de la política.

Desde el ámbito nacional se difunde una percepción similar, Los epígonos del mundo oficialista predican que sólo el kirchnerismo estará en condiciones de conducir los destinos del país en medio de las tensiones socioeconómicas en los años próximos.

Los politólogos Guillermo O?Donnell y Gabriela Ippolito-O?Donnell han alertado contra "Contra el discurso del miedo", que se sustenta justamente en la presunta impotencia de quienes se proponen competir con el mundo K en los comicios de 2011.

Cuando el miedo opera con vista -nada menos- que a una elección presidencial, implica renunciar al supremo acto de ciudadanía que implica decidir el voto sin coerciones físicas ni psicológicas, advierten. Esta reflexión -vertida en la sección Debates de "Clarín"- es perfectamente extrapolable para la elección del próximo gobernador en Tucumán.

Demasiados miedos ya hay que no podrán ser eliminados de inmediato: perder el subsidio por no votar como se debe o por no subir al colectivo cuando el jefazo lo indica, caer en la indigencia. sufrir violencia y tantos otros. Estos miedos sólo podrán ser eliminados por una sociedad que los afronte colectivamente, plantean los politólogos de la Universidad Nacional de San Martín, en su aguda reflexión referida a la vida política argentina.

Este atajo que O?Donnell e Ippolito-O?Donnell proponen para salir del laberinto nacional, es válido también para Tucumán, donde el tejido institucional está pensado para reforzar el predominio de Alperovich.

El modelo político es el mismo: concentración del poder, liderazgo verticalista en el manejo de los asuntos públicos y uso electoralista de los recursos del Estado. Se puso en práctica en Tucumán desde 2003, en coincidencia con las prácticas kirchneristas.

Reacciones paralelas

En distintas esferas de la oposición se incuban reacciones en contra de las reglas políticas que regularán la puja por el poder provincial. Se trata de iniciativas que se desarrollan por carriles separados, pero que coinciden en el objetivo de limitar la capacidad de acción del Gobierno con miras a 2011.

Desde hace unos días, avanza la gestación de un acuerdo mínimo entre fuerzas políticas y dirigentes que apuestan a depurar las prácticas electorales y a mejorar la calidad de las instituciones. Hay que rescatar la pureza del sufragio, afirman los impulsores del proyecto. Uno de los pilares de la propuesta multipartidaria es la aplicación del voto electrónico en 2011, que choca con la decisión alperovichista de diferir la puesta en vigencia de ese mecanismo para 2015.

Quienes le tienen fe al voto electrónico, esperan quebrar la manipulación de las voluntades de los ciudadanos en las urnas por parte de los punteros y funcionarios de distinto nivel.

Les alarma el aluvión de partidos provinciales y municipales de signo oficialista que se inscriben en la Junta Electoral Provincial para fortificar la chance de Alperovich, mediante el sistema de acoples que sustituyó al de los sublemas. Ahora todos empujarán al gobernador, sin garantizar sus propias elecciones. Son más de 700, apunta un empinado opositor, que enciende la luz roja ante la construcción de una democracia sostenida con planes sociales y empleos públicos. Es hora de sanear el sistema, define el peronista díscolo Julio Díaz Lozano, que habló con referentes del antialperovichismo.

En forma paralela, se articula una coordinadora multisectorial adversa a la re-reelección de Alperovich, que había sido atacada judicialmente por el radical Ariel García. Los primeros consensos serán plasmados por escrito en un manifiesto que se focalizará en el rechazo a las postulaciones continuistas en los cargos públicos. El senador José Cano ha negociado la incorporación de diferentes expresiones sociales a la entente. El grado de aceptación o rechazo a la campaña opositora va a ser interpretado en los medios políticos como un sinceramiento de posiciones. Se desconfía del discurso de dirigentes que objetan al gobernador, pero que son financiados por el oficialismo, por lo cual no exhiben firmeza en sus procederes. Eso barruntan en la UCR.

Agitación oficialista

El pulso de la política interna se aceleró en el mundo oficialista. Cuentan que en Casa de Gobierno se sometió a una verdadera interpelación al intendente Domingo Amaya, cuyos gestos de autonomía política inquietan a la ortodoxia alperovichista. Amaya es un asiduo asistente a los actos oficiales de la presidenta Cristina Fernández. Se quejaron con mayor estridencia algunos candidatos que reproducen el malestar de malestar de Beatriz Rojkés, la reelecta presidenta del justicialismo. Entre los protestones se cita a Marcelo Caponio, Guillermo Gassembauer, Ramiro González Navarro, entre otros. Se dice que Amaya frenó en seco la arremetida de los funcionarios y les reiteró su disposición al diálogo y a la inclusión de las diferentes líneas en el marco del operativo reeleccionista para 2011. La mayoría de los concejales de la capital ató su destino al de Amaya, lo que suscita recelos y fricciones. El intendente entiende que salió robustecido tras esa tormenta palaciega.

La dureza de la lucha por los espacios electorales se hizo visible también en otras partes del paisaje alperovichista. La proclamación de la candidatura de José Romero a la intendencia de Monteros fastidió al actual actual titular de ese cargo, Alberto Olea. Regino Amado, a la sazón presidente subrogante de la Legislatura, también se sintió sacudido por el lanzamiento de Romero -presidente del club Ñuñorco-. El ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, apadrinó esa operación, de la cual forma parte la reelección de su hijo Reynaldo a la banca legislativa que ocupa. El problema es de los otros, musitó el ministro. Desde luego, se excluye de la controversia al conductor del proyecto, es decir Alperovich. El Frente Electoral Programático de Roberto Palina y Oscar Godoy es otra muestra de la diferenciación interna sin romper con el gobernador.